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CLUB DE AUTOMOVILISMO Y TURISMO DE IMBABURA CATI

UN CLUB QUE NACIÓ PARA HACER HISTORIA

Tras el reconocimiento oficial de competencias por parte de ANETA y la participación de pilotos de distintas provincias, se consolidó un sueño que venía gestándose desde tiempo atrás: la creación del Club de Automovilismo de Imbabura.

Las primeras reuniones entre mecánicos, choferes y aficionados ibarreños se realizaban de manera informal, impulsadas por la pasión por el automovilismo. Con el tiempo, estas gestiones tomaron fuerza gracias al respaldo de importantes figuras del deporte motor nacional y al liderazgo de José Tobar, quien fue clave para concretar el proyecto.

En pocas semanas, y con el apoyo de autoridades de tránsito, dirigentes de ANETA y representantes del automovilismo de Pichincha e Ibarra, se oficializó la creación del Automóvil Club Imbabura, filial de ANETA, marcando el inicio de una institución que sería fundamental en el desarrollo del deporte motor en la provincia.

Foto: Primer Directorio del CATI: de izq. a der. Jorge Guerón Maya, José Julio Cevallos, José Tobar y Tobar, Oswaldo Saá Jaramillo, Renato Portilla, José Hidrobo Orquera.

Fundación del Club

El Club de Automovilismo y Turismo de Imbabura nació oficialmente el domingo 4 de junio, en una fecha que quedó grabada en la memoria de los aficionados al deporte motor. Decenas de ibarreños e imbabureños se reunieron en el Club Imbabura para formalizar la creación de la institución.
Aunque los estatutos de ANETA establecían que los integrantes debían ser choferes deportivos y no profesionales, se hizo una excepción con autorización de la Asociación, permitiendo que también formen parte como socios fundadores choferes profesionales y miembros del Sindicato de Mecánicos, quienes habían sido impulsores clave del movimiento automovilístico en la provincia.
El proceso contó con la presencia y respaldo de dirigentes de ANETA, y quedó legalmente sustentado en el Acta de Fundación, documento que conserva los nombres de quienes participaron en este momento histórico para el automovilismo imbabureño.

Foto: Manuel de Guzmán Polanco, presidente vitalicio de ANETA, quien presidió la sesión preparatoria de creación del CATI, junto a Pepe Tobar.

El Nacimiento de la Autopista Yahuarcocha

El liderazgo de Manuel de Guzmán Polanco y de su hermano Alberto resultó clave para impulsar el nuevo Club y el proyecto de convertir la vía alrededor de la laguna de Yahuarcocha en una autopista, comprometiendo apoyo institucional, eventos benéficos y una caravana automovilística para trabajar en la minga inicial. El Club encargó la elaboración de estatutos, que fueron aprobados oficialmente en 1962, y que el ambiente era de gran optimismo gracias a la influencia de amigos en los círculos automovilísticos y sociales de Quito, lo que aceleró las gestiones ante el Municipio de Ibarra para obtener apoyo moral, económico y la expropiación de terrenos, aunque el dinero disponible era limitado, la voluntad y el esfuerzo de los fundadores permitieron sacar adelante la obra, considerada titánica; una asamblea del Sindicato de Mecánicos y Maestros Afines y con la participación de varios compañeros, se organizaron recursos iniciales para apoyar la construcción de la autopista.

Foto: Manuel de Guzmán Polanco, presidente vitalicio de ANETA, quien presidió la sesión preparatoria de creación del CATI, junto a Pepe Tobar.